
Jueves 20
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Nixon
(España) 20:00 h. Mélissa Laveaux
(Haití) 20:50 h.María Gadú
(Brasil) 21:40 h.Pilar Díaz
(Chile/Estados Unidos) 22:30 h.
Viernes 21
Gabo Ferro
(Argentina) +Julio de la Rosa
(España) 20:00 h.Álex Ferreira
(República Dominicana/España) 22:30 h.
Sábado 22
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Lucrecia Dalt
(Colombia/España) 20:00 h. Natalia Lafourcade
(México) 20:50 h.-
Ana Cañas
(Brasil) 21:40 h. Nacho Vegas
(España) 22:30 h.
Domingo 23
Pedropiedra
(Chile) 19:20 h.Chinoy
(Chile) 20:00 h.Gepe
(Chile) 20:50 h.Javiera Mena
(Chile) 21:40 h.Tulsa
(España) 22:30 h.

Francisco Nixon nació en Gijón en 1972 y saboreó las mieles del éxito al frente Australian Blonde, una banda que quedó grabada a fuego en la historia esencial de los años 90. Años más tarde formó, junto con su amigo Sergio Algora, La Costa Brava, grupo de grandes canciones pop en clave adulta cuya discografía se vio interrumpida para siempre tras la muerte de Algora hace dos años. Antes, Nixon había editado el álbum solista Es perfecta (2006), que tuvo su continuidad en Ese perro es mío. Sus canciones, la mayoría de ellas irresistibles, son himnos de pop cotidiano, llenos de guiños a los placeres simples de la vida. Su última entrega es el EP Gloria y belleza sureña, firmado a medias con su habitual colaborador y amigo Ricardo Vicente.

Nació en Montreal como Mélissa Laveaux, pero quienes la señalan como una de las cantautoras del futuro la conocen como simplemente Mélissa, la chica de voz áspera y embriagante que mezcla el pulso del rock con la atmósfera humeante del jazz y el relax de la música haitiana: de aquella isla vienen sus padres. Después de recibirse como Licenciada en ética y Sociedad en la Universidad de Ottawa, ciudad en la que creció, Mélissa decidió que era posible combinar ambas pasiones, el estudio y la performance. «El uno no va sin el otro. Necesito música para vivir y necesito vivir para inspirar mi música», afirma. A sus veintiún años ya había grabado su primer disco autogestionado, que volvió a editarse bajo el sello No Format!, con el nombre Camphor & Copper. El resto de la historia está escribiéndose en este momento.

Comenzó de pequeña: a los quince años ya ofrecía conciertos en bares y demás escenarios para principiantes, experiencias que le sirvieron para ir construyendo una identidad musical que llegó a su cenit cuando su versión de Ne me quitte pas, el clásico de Jaques Brel, fue escogida para la banda sonora oficial de una miniserie sobre la legendaria cantante brasileña Cinquentinha. María Gadú, paulista de origen, mudó sus cosas a Río de Janeiro, ciudad en la que grabó su disco de debut en 2009. El éxito fue tal que este álbum homónimo alcanzó el estatus de «disco de oro» en su país, además de cosechar elogios de grandes como Caetano Veloso.

Chilena de nacimiento, californiana por adopción. Tras unas cuantas y enriquecedoras temporadas viviendo en Los Ángeles y después de deshacer a los celebradísimos Los Abandoned —grupo de proto-punk cuyas letras demenciales saltaban del español al inglés sin ningún empacho—, su ex cantante sorprendió a propios y extraños con la publicación de un álbum solista que superó las expectativas que había generado. Eso sí, poco queda en su música del punk que supo consagrarla en los escenarios estadounidenses: hoy lo suyo es pop hecho y derecho. El disco en cuestión se llamó sencillamente Pilar Díaz y demostró que la artista chilena tiene mucho para decir, ya sea con banda o sin ella, ya sea dedicándose al pop o al electroclash.

Hoy es un cantautor que combina de manera notable sus melodías con textos exquisitos, pero en el pasado Gabo Ferro se dedicaba al hardcore. Todo cambió cuando, en medio de un show, se quedó súbitamente sin voz, problema que lo alejó de la escena por un largo tiempo. Durante esos años decidió dedicarse a su otra pasión, la Historia, al punto de recibirse de Licenciado en la Universidad de Buenos Aires. Una vez de regreso en la música, grabó cuatro discos en menos de tres años, todos acústicos y repletos de canciones en las que las letras son de una importancia vital. Paralelamente su primer libro, la tesis Barbarie y civilización: Sangre, monstruos y vampiros durante el segundo gobierno de Rosas (1835-1852), obtuvo la mención honorífica del Fondo Nacional de las Artes.

Ex líder del celebrado grupo El Hombre Burbuja, el jerezano afincado en Madrid fue voz y guitarra del proyecto Fantasma # 3. Julio De la Rosa es también responsable de las bandas sonoras de After y 7 vírgenes, ambas dirigidas por Alberto Rodríguez. Como un Da Vinci moderno, no para. Hace un tiempo también publicó el libro Diez años foca en un circo y construyó la banda sonora de la película Una palabra tuya, de Ángeles González-Sinde. Su último trabajo discográfico hasta la fecha es el recomendable El espectador. En la actualidad se encuentra dándole los últimos detalles a un nuevo álbum, mientras viaja a México, donde poco a poco va obteniendo un público cada vez más numeroso.

Desde que arribó a Madrid, el cantautor dominicano nacido en 1983 no hizo otra cosa que tocar y tocar y tocar, con el noble objetivo de dar a conocer su música. Tras dos EP sabrosos, este año finalmente llegó su debut en largo. Álex comenzó su carrera presentándose en bares y en La Casa del Teatro de su Santo Domingo natal, hasta que resolvió instalarse en Madrid. Antes de partir obtuvo en su país el premio Casa del Teatro, en la categoría «mejor cantautor pop-rock» Una vez en la capital ibérica se decidió por una Licenciatura en Artes de Grabación, al tiempo que armó su banda y ofreció sus primeros directos.

Lucrecia Pérez llegó a España desde Medellín, con un disco en la cabeza y una idea fija: grabarlo en Barcelona, ciudad en la que reside y cuyo paisaje terminó influyendo en su música para darle forma al recomendable Congost, editado en 2009 y firmado como The Sound Of Lucrecia. Nació en la ciudad colombiana de Pereira en 1980 y comenzó a hacer música a los veintitrés años, ya instalada en Medellín: su disco Like Being Home (2007) fue grabado en su ciudad natal, participó en varios recopilatorios como 4 Women No Cry y en la banda sonora de la serie de televisión Capadocia, producida por HBO Latinoamérica. En Medellín colabora con un proyecto que se llama El Suiche y se materializa en un ciclo mensual de conciertos de proyectos independientes. Su nombre actual es Lucrecia Dalt.

Su padre es un reconocido académico mexicano; su madre, una experimentada maestra de música, autora de un revolucionario método de enseñanza que, los resultados están a la vista, se ve que funciona: su alumna más aplicada fue su propia hija nacida en Veracruz en 1984, un dato que no es menor a la hora de analizar a fondo el talento que desde pequeña viene exhibiendo Natalia Lafourcade. Saltó a la fama en 2002 gracias a los premios Grammy obtenidos por su debut en solitario, pero en su adolescencia participó en el grupo de pop juvenil Twist. Su actual banda de acompañamiento, La Forquetina, tiene una importancia tan grande para ella que desde hace unos años suele presentarse como Natalia y La Forquetina. Su segundo disco es Hu hu hu (2009).

Con menos de treinta años y un pasado que se dividió entre la academia —se graduó en Arte en la Universidad de San Pablo antes de darse a conocer como cantante— y la escena del jazz de su ciudad natal, una de las últimas grandes apariciones de la avanzada paulista hizo su irrupción hace ya tres años, cuando en 2007 publicó Amor e caos, un disco que fue un éxito rotundo y que sorprendió no tanto por la elección del repertorio —canciones propias más versiones de Caetano Veloso y Bob Dylan— sino por la hermosa voz que las interpretaba. Dos temporadas más tarde llegó Hein?, el álbum –producido por Liminha y en el que cuenta con la colaboración de Arnaldo Antunes–, que terminó de consagrar a Ana Cañas con su irresistible mezcla de MPB con el rock.

A menos de diez años de haber debutado como cantautor, el asturiano nacido en Gijón en 1974 ya consiguió algo que muchos no logran en toda una discografía: tener, sin discusión, un estilo propio. Tras permanecer casi oculto en las filas de Eliminator JR. durante años y de haber formado parte de Manta Ray, Nacho Vegas sorprendió con su debut, Actos inexplicables (2001). A partir de entonces no hizo otra cosa que publicar discos y más discos de canciones confesionales, una compulsión que le valió cosechar legiones de seguidores tanto en España como en Latinoamérica, especialmente en México y Argentina. El tiempo de las cerezas, su álbum junto con Enrique Bunbury, llevó su música a las grandes audiencias por primera vez. Su última entrega es el EP El género bobo.

En su papel de Pedropiedra, el reconocido músico y productor chileno Pedro Subercaseux mueve la noche capitalina de Santiago y también la del DF mexicano, ciudad que, a estas alturas, se ha convertido en su segundo hogar. En los últimos años, el ex integrante de los colectivos sonoros CHC y Hermanos Brothers ya no se dedica únicamente a las programaciones y las secuencias, sino que compone su propia banda de pop, donde ejecuta todos los instrumentos. Suelen acompañarlo amigos célebres como Gepe, Leonel García (Sin Bandera) y Jorge González (ex Los Prisioneros) Su debut en solitario se llamó Pedropiedra y fue publicado en 2009, cosechando varios elogios internacionales, circunstancia que lo invitó a girar por distintos países.

Mauricio Castillo —más conocido como Chinoy— primero alcanzó el reconocimiento del público y de los medios. Y sólo después de hacerse un nombre decidió publicar su debut, para así establecerse como la inconfundible y andrógina voz del nu-folk chileno: Que salgan los dragones vio la luz a finales de 2009. Pero el hoy devenido cantautor de veintiocho años comenzó su andar a sus quince, cuando se dedicaba al punk en Placilla, puerto de San Antonio, su lugar natal. De ese pasado eléctrico conserva su manera de tocar la guitarra, aguerrida y nerviosa. Chinoy ya no es un secreto a voces ni un ermitaño en medio del bosque. Hoy es una guitarra puesta en abismo, la muñeca rápida que desnuda una lírica ejemplar, que ya ha cautivado a miles de fans en Internet.

El chileno Daniel Riveros —aka Gepe—, irrumpió en la escena trasandina hace ya unos años, cuando un conjunto de músicos jóvenes y muy talentosos unió fuerzas para presentar a una plataforma emergente que también incluyó a autores noveles como su compinche Javiera Mena, de quien fue batería durante un tiempo —unos años antes brilló en el dúo Taller Dejao–. Con los años pasó de ser una promesa a convertirse en una realidad, con varios discos y giras europeas sobre la espalda: el boom fue Gepinto, su álbum de 2005, cuya presentación lo llevó a recorrer el mundo. Su última entrega hasta la fecha es un híbrido sentado en las bases de la electrónica, el pop y folk, un brillante EP de cinco temas lanzado gratuitamente a través de la web de su sello, Quemasucabeza.

Como toda chica formada en los ochenta —nació en Santiago de Chile en 1983—, Javiera Mena creció adorando a los iconos de la época, pasión que se filtra en su música para combinarse con un talento innato para las melodías circulares. Su debut, el incandescente Esquemas juveniles es, además, la mejor prueba de su capacidad como intérprete —incluye una celebrada versión de Yo no te pido la luna, popularizada por Daniela Romo–. Aquel disco llegó a publicarse en Japón y la consagró como «artista revelación» de su país en 2006. Desde entonces, no ha dejado de girar y de tocar por todo el mundo. Actualmente se encuentra dándole los últimos detalles a su nuevo y esperado trabajo, que nuevamente contará con la producción del acreditado Cristián Heyne.

El derrotero de Miren Iza comenzó hace casi diez años, cuando lideró el grupo Electrobikinis. Pero su verdadera personalidad afloró cuando formó su actual banda, Tulsa: su seña particular es, sin duda, la irresistible voz y personalidad de esta chica nacida en 1979 que le canta al desamor, apoyada en una banda que mantiene el pulso y aprieta el nervio sin perder jamás la compostura. Si bien en el pasado sus letras estaban escritas en inglés, sus dos últimos discos se volcaron al español, un hecho que completó su propuesta para elevarla hacia dimensiones antes desconocidas. Su último trabajo, Espera la pálida es la mejor prueba.

